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Noviembre 2010
Queridos amigos,
El mundo actual en el que vivimos se transforma continuamente y el acelerado paso hacia el futuro representa a veces una guerra consigo mismo. A medida que nuestra lucha por sobrevivir se intensifica, nuevos e inesperados retos se materializan para ser conquistados y resueltos. Cambio es un factor en la evolución.
Cuando creé Exit Studio en el año 1994, mi sueño fue el de cambiar estereotipos negativos y prejuicios sobre mi cultura con la única arma que poseíami arte. Mi meta era la de reseñar la belleza e historia del lugar donde nací. Después de todos estos años, siento que cumplí mi misión. Miro al pasado con orgullo, con un sentido de pionerismo, explorando territorios desconocidos y abriéndome paso mientras siempre manteniendo mi visión en el futuro. La gratitud de mis seguidoresla cual he compartido a través de los añosha sido la recompensa por mis esfuerzos y continúa sirviendo como combustible para continuar mi trayectoria. Diez y seis años más tarde puedo ver claramente mis inicios y hacia donde esos primeros pasos me han llevado. A medida que el mundo continúa cambiando, puedo sentir su urgencia reflejada en mí misión también.
A medida que maduro, continúo maravillándome de la vida que me rodea y lo agradecido que me siento por disfrutar de sus beneficios y de todo lo que el mundo viviente me ofrece. Pero ésta bien-fundada gratitud es también un recordatorio de mi responsabilidad de restaurar, reponer, y conservar. El ferviente deseo de hacer lo que es correcto no es solo una estrategia para sobrevivir, sino también un impulso de mantenerme en harmonía con el mundo que respira a mi alrededor. Este modo de pensar se intensifica con cada historia de deforestación y destrucción que acompaña nuestro “progreso”, como también la preocupante actitud de que todo recurso natural estará disponible para siempre sin necesidad de conservación...
La falta de balance natural también se refleja en otros síntomas preocupantes en nuestra sociedadla inexplicable actitud de que los animales carecen de importancia, su abuso y abandono. Personalmente no puedo evitar sentirme sobrecogido ante la visión de un animal necesitado. Aun después de tantos años, tengo grabada en mi mente la estampa de un hombre destituto y su perro acostado a su lado acompañándole, posiblemente hambriento. Nada le ataba a mantenerse al lado de su amo, de huir y buscar sustento en algún otro lugar, de salvarse del hambre y la necesidad. Pero al contrario, se mantenía al lado de su guardián compartiendo su misma hambre y suerte. Ante esta muestra de lealtadde la cual he sido testigo muchas vecesme provoca pensar, ¿Por qué nos resulta tan difícil devolver la misma consideración y respeto hacia los animales?
A través de mi larga experiencia, eventos se manifiestan en mi vida y como resultado una nueva misión nace. Diez y seis años atrás, durante el transcurso de uno de mis muchos talleres de arte en las escuelas públicas en Washington, D.C. fue un estudiante quien descubrió que su cultura tenía valor y relevancia. Pude leer en su sonrisa, que se había dado cuenta de que el lugar, de donde sus padres habían venido, tenía nombre e historia, y que también había un lugar para él en el mundo. Fue precisamente ese evento el que me inspiró la misión de crear Exit Studio.
Muchos años después otro evento que cambiaria mi vida llegó en forma de titular en un periódico, cuyo impacto me empujó en una nueva dirección. El sujeto emocionalmente explosivo y su contenido tan brutal le dió la vuelta al mundo en cuestión de horas. Al mismo tiempo, las voces de indignación y repugnancia en respuesta hacia tal ultraje, también se convirtió en tema de la prensa. Me refiero a la infame y horrífica masacre de animales en Puerto Rico. El 8 de octubre del 2007 en una pequeña comunidad de Barceloneta, donde un “agente de control de animales” con la ayuda de la policía local, ilegalmente allanaron los hogares de decenas de personas y confiscaron arbitrariamente sus mascotas. Dicho evento concluyó con los animales confiscados siendo arrojados por un puente por donde la gran parte encontraron su muerte. Al leer el artículo mi consternación me propulsó a tomar acción. En varias de mis visitas a la isla había podido observar ciertas actitudes negativas hacia animales, pero este evento ilustró el lado puramente malvado e ignorante de los causantes de abuso de animales. Inexplicablemente también fue el castigo leve que los responsables recibieron como consecuencia y dicho “agente” continuó con su negocio de “control de animales”. Fue en ese momento también cuando decidí que para afectar un cambio es necesario tomar acción. Así que una vez más tomé las armas más poderosas que tengo a mi disposicióninformación.
Hoy puedo observar con tristeza que nuestro Progreso no siempre está vinculado al Sentido común. Un animal en peligro necesita una voz también, y sé que debo unir y levantar mi voz a aquellos quienes comparten mi creencia: que los animales son importantes en nuestras vidas y nos ayudan a descubrir nuestra humanidad. Respetar la vida de animales es nuestra responsabilidad, no es una opción. Que su abandono y abuso son sencillamente inaceptables. De que también es tiempo de abandonar prejuicios y supersticiones del pasado y pelear por aquellos que no tienen una voz.
Yo espero poder inspirarte a que aprendas más sobre mi iniciativa “Yo te prometo” en forma de libro, actividades y campaña para recaudación de fondos la cual será anunciada en las próximas semanas. Por favor une tu voz a la mía por aquellos que no pueden pelear por sí mismos. El las palabras de Mahatma Gandhi, “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en que sus animales sean tratados”.
Y es así que en este día, mis pensamientos viajan diez y seis años atrás, y puedo ver con la misma claridad de entonces, un nuevo camino ante mí y me pregunto ¡hacia donde mis pasos me llevaran esta vez.
Edwin
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